La reciente recuperación de Samu Costa se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para Jagoba Arrasate, el entrenador del Mallorca. Después de perderse el partido ante Las Palmas por precaución, el centrocampista portugués ha vuelto a entrenar con normalidad y se perfila como opción para saltar al campo desde el inicio en el Pizjuán este lunes. Pero, claro, esto plantea un dilema que puede sacudir la alineación que tan bien funcionó la semana pasada.
¿Mantener la fórmula ganadora?
En el último encuentro, Arrasate apostó por un centro del campo compuesto por Omar Mascarell, Dani Rodríguez y Sergi Darder, lo que les permitió obtener su primera victoria del año. Esa elección fue todo un acierto; los bermellones lograron una contundente victoria 3-1 después de una racha de seis partidos sin ganar. Así que ahora surge la gran pregunta: ¿por qué cambiar algo que ha funcionado tan bien?
Por otro lado, está la necesidad de incorporar a Costa en esta fórmula ganadora. La idea es tentadora: combinar su talento con una mayor solidez en medio campo podría dar más equilibrio al equipo. Sin embargo, también existe el riesgo de romper esa buena dinámica si decide sacrificar a alguno de los hombres ofensivos que han brillado hasta ahora.
Aunque parece poco probable dejarlo fuera del once inicial —siempre ha sido titular cuando ha estado disponible— no podemos olvidar que la presión está sobre sus hombros. Si finalmente opta por mantener intacto el equipo que ganó ante Las Palmas, será interesante ver cómo maneja las expectativas alrededor de su decisión.
Con 34 puntos acumulados hasta ahora y aún margen para cometer errores, Arrasate tiene mucho en juego. Lo cierto es que cada decisión cuenta y el planteamiento táctico que presente ante el Sevilla no solo será una prueba para los jugadores, sino también una declaración clara sobre lo que busca: ¿será un enfoque más ofensivo o preferirá equilibrar su formación? El tiempo dirá cuál es la mejor opción para seguir soñando con alcanzar mejores posiciones en la tabla.