En un giro inesperado de los acontecimientos, el RCD Mallorca ha tenido que abrir la cartera y desembolsar cerca de dos millones de euros para poner fin a la crisis con el Grupo LArtista, la empresa detrás del polémico Restaurante Presuntuoso. Este conflicto, que parecía una tormenta interminable, se cerró de forma «amistosa» justo antes de que el equipo se enfrentara a Osasuna, algo que muchos interpretaron como un intento de ocultar el asunto.
Un acuerdo inesperado
Desde octubre del año pasado, las relaciones entre ambas partes estaban en un punto crítico. El club había dado los primeros pasos para rescindir el contrato del restaurante, alegando incumplimientos por parte de sus propietarios. ¿Quién lo diría? Aquellos que habían sido leales al proyecto desde los tiempos difíciles del club en Segunda B ahora se veían obligados a luchar por su lugar. «Presuntuoso Club SL ha comenzado las gestiones necesarias para hacer cumplir nuestro contrato», anunciaron ellos con firmeza.
No obstante, cinco meses después y tras intensas negociaciones que llevaron incluso a involucrar abogados, el papel mojado quedó atrás. El Mallorca reconoció que gestionar esa zona VIP no había sido precisamente un éxito y celebró poder recuperarla completamente sin intermediarios. De hecho, ya se vieron los frutos en el último partido contra Las Palmas.
Aunque algunos podrían ver este desenlace como una victoria para ambos lados, lo cierto es que la situación deja sabor agridulce. Por un lado, los italianos lograron una compensación justa; por otro, el club se enfrentó a la dura realidad de haber tenido que rascarse los bolsillos en lugar de resolver las diferencias desde un principio. Al final del día, todos sabemos lo complicado que es hacer negocios y mantener la paz entre socios comerciales.
Con este nuevo capítulo cerrado bajo la etiqueta Tramuntana 1916 –un guiño a sus raíces– los aficionados podrán disfrutar nuevamente de experiencias VIP en Son Moix. Así es como avanza este equipo: siempre hacia adelante.