El Mallorca B parece estar dando sus últimos pasos en la Segunda RFEF, y es que la reciente derrota contra el Espanyol B (2-0) no hace más que confirmar lo que muchos temían. Desde el pitido inicial, quedó claro que los bermellones estaban a merced del rival. Omar Sadik, con un gol de cabeza en un córner, abrió la lata para los locales y dejó a los visitantes sin respuestas claras.
Un partido marcado por las ausencias
A pesar de que el equipo mostró algo de resistencia en el primer tiempo, lo cierto es que las bajas por sanción de jugadores clave como Wade y Barro se notaron demasiado. Gorriti, aunque fue uno de los más activos, no logró generar oportunidades concretas para su equipo.
En la segunda parte, el panorama no mejoró. El Espanyol B salió decidido a aumentar su ventaja y así lo hizo con otro tanto de Tymos. Aunque los chicos de Gustavo Siviero intentaron estirarse y tocar más el balón, eso no se tradujo en peligro real sobre la portería rival.
Pese a todo, al final del encuentro llegó un destello de esperanza cuando Garrido, con un buen cabezazo, marcó el 2-1. Pero ya era demasiado tarde; los periquitos habían controlado el partido sin apenas sudar. Con esta nueva derrota, queda patente que el camino hacia la salvación se torna cada vez más complicado para nuestros jóvenes talentos.