El Mallorca, por fin, ha dado un respiro a su afición y a sí mismo. Con una victoria contundente ante Las Palmas, el equipo de Jagoba Arrasate ha dejado atrás esos fantasmas que llevaban meses rondando. Un 3-1 en Son Moix que no solo representa tres puntos en la tabla, sino un alivio profundo. «Han sido dos meses complicados, la victoria nos libera», confesaba el entrenador tras el partido. Todos lo sentían: el peso se había levantado.
La chispa del ataque bermellón
Los bermellones mostraron una actitud renovada durante todo el encuentro. Arrasate destacó cómo su equipo se divirtió en el campo: «Hemos tenido opciones para hacer más goles y eso es un gran paso adelante». La presencia de Asano fue clave; su velocidad y desmarques dieron al Mallorca esa amenaza extra que tanto necesitaban.
No obstante, también hubo momentos de tensión, sobre todo cuando Las Palmas logró marcar. Ahí fue donde los nervios empezaron a asomar, pero el equipo supo mantenerse firme y seguir buscando ampliar la ventaja: «Con este triunfo nos quitamos un peso de encima», añadió Arrasate.
A medida que avanzaba el partido, quedaba claro que las victorias son como ese viento fresco en una calurosa tarde de verano: revitalizan y dan fuerzas para seguir adelante. Ahora con cuatro puntos de los últimos seis jugados, nuestro Mallorca acaricia Europa y no piensa dejar escapar esta oportunidad. «Debemos seguir así», remarcó Arrasate con optimismo.