En un partido que prometía ser la luz al final del túnel para el Mallorca, los bermellones vieron cómo se les escapaba la victoria en el minuto 93 contra Osasuna. Todo parecía ir bien tras un gol de penalti de Muriqi, que había puesto a su equipo por delante. Sin embargo, una defensa desastrosa permitió que Boyomo empatara justo antes del pitido final, dejando a la afición con un sabor amargo.
Un empate frustrante
Este punto puede parecer positivo a simple vista, pero para los seguidores del Mallorca sabe a poco. La sensación de haber dejado escapar una victoria que tenían prácticamente en el bolsillo es difícil de digerir. Si bien ahora están nueve puntos por encima del descenso, lo cierto es que este domingo tienen una cita crucial contra Las Palmas y deben salir a darlo todo para olvidar esta espina clavada.
A lo largo del encuentro, Osasuna mostró más fuerza desde el inicio, con Bryan Zaragoza creando peligro constante. A pesar de las ocasiones perdidas por ambos equipos y algunas decisiones arbitrales cuestionables, fue el Mallorca quien logró finalmente adelantarse gracias al carácter de Muriqi. Pero ese momento de euforia se convirtió rápidamente en desilusión cuando la defensa falló estrepitosamente y permitió el empate en el último instante.
Con un equipo que parece estar buscando su identidad después de un comienzo prometedor en la temporada, es evidente que necesitan trabajar mucho más para recuperar esa chispa. Este partido no solo fue otro tropiezo más; fue una clara demostración de que todavía hay muchas áreas por mejorar si quieren volver a enamorar a su afición como lo hicieron al principio.