El Mallorca se encuentra en un momento crucial. Este lunes y el próximo domingo, su estadio, Son Moix, será testigo de dos encuentros que pueden marcar un antes y un después en la temporada del equipo. Después de cinco derrotas consecutivas, los bermellones tienen la mirada puesta en Osasuna y Las Palmas con una misión clara: ofrecer la primera alegría del año a su afición.
La situación es complicada; el último gol del Mallorca fue hace más de un mes, el 21 de diciembre frente al Getafe. Con el partido contra los navarros programado para las 21:00 (Movistar) y el duelo ante los canarios a las 18:30 del siguiente domingo, Jagoba Arrasate necesita que su equipo despierte y abandone esta racha negativa.
Una necesidad imperiosa
No estamos hablando de una crisis inminente, pero sí de una urgencia palpable. A pesar de tener 30 puntos en la tabla que les alejan del descenso -marcado por el Alavés con solo 21 unidades-, cada partido cuenta. La victoria no es solo deseable; es absolutamente necesaria si quieren mantener vivas sus esperanzas de permanencia en Primera División.
Como dijo Arrasate tras el partido ante el Atlético: “Es carne o pescado”. Dos derrotas significarían cerrar las puertas a cualquier sueño europeo y abrir la caja de las preocupaciones sobre la salvación. Por otro lado, ganar ambos partidos podría revitalizar al equipo y hacer que la afición empiece a soñar con aventuras europeas nuevamente. Y no olvidemos esa opción intermedia: dos empates que dejarían al equipo atrapado en tierra de nadie.
Los números son claros; Son Moix ha sido complicado este año, sumando solo quince puntos como local. Equipos como Real Sociedad o Las Palmas han tenido mejor suerte en sus estadios. Esta es una oportunidad dorada para salir adelante fortaleciendo su casa y reconectando con su fiel parroquia mallorquinista.