El ambiente en el Municipal de Deportes de Granada era electrizante. Con más de 2.000 aficionados apoyando al Manzanares, se respiraba una atmósfera vibrante, aunque el Palma Futsal llegó decidido a no dejarse sorprender. Al final del día, el resultado fue claro: un 2-6 que selló su pase a las semifinales de la Copa de España.
Un inicio fulgurante
Los chicos de Vadillo no querían ser la próxima sorpresa del torneo tras la caída de ElPozo ante Jaén y rápidamente se pusieron manos a la obra. Lucao, con dos goles en los primeros cuatro minutos, puso un 0-2 que parecía tranquilizador para los visitantes. En ambos tantos, mostró una gran conexión con Deivao y demostró que el Palma venía dispuesto a todo.
A pesar del golpe inicial, el Manzanares no se quedó atrás y empezó a buscar su camino hacia la remontada. Sin embargo, Dennis estaba en modo imbatible y con sus intervenciones mantuvo viva la esperanza de su equipo. Pero fue Fabinho quien amplió la ventaja para Palma antes del descanso con otro golazo que dejó al público local un poco desilusionado.
Ya en la segunda mitad, el Manzanares salió decidido a cambiar las cosas. Eloy recortó distancias e hizo vibrar a sus seguidores, pero ese impulso duró poco; Ernesto aprovechó un error rival para marcar desde lejos y poner un contundente 2-5 en el marcador. Rivillos cerró la cuenta con otro tanto que dejó claro quién dominaba en esta edición del torneo.
El partido terminó dejando una mezcla de sensaciones: por un lado, la alegría por parte del Palma Futsal por alcanzar las semifinales nuevamente; por otro lado, una profunda reflexión sobre cómo aprovechar mejor las oportunidades cuando se presentan. El deporte es así: impredecible y emocionante.

