El ambiente se siente vibrante en Granada. Antonio Vadillo, con esa energía contagiosa que le caracteriza, se prepara para el debut de su equipo en la Copa de España. Esta no es una competición cualquiera; es la oportunidad perfecta para un grupo que, sinceramente, ha tenido dificultades para encontrar su ritmo. Con ganas de volver a Mallorca cargados de un título nacional, Vadillo sabe que hay mucho trabajo por hacer.
El reto del Palma Futsal
Y claro, el entrenador no oculta su ilusión. Habla con pasión sobre esta decimotercera Copa de España y recuerda cómo en las últimas ediciones su equipo ha brillado. Pero también es realista: «Tenemos que ser conscientes de la dificultad», dice mientras mira a los ojos de sus jugadores. No hace mucho, José Tirado, el presidente del club, lanzó críticas al equipo señalando que estaban «pasados de peso». Un golpe duro, pero Vadillo mantiene el rumbo y asegura que siempre hay desafíos: «Nunca es fácil conseguir los objetivos», aunque admite que en el último encuentro no estuvieron a la altura.
Así que ahora viene lo más importante: encontrar ese estilo alegre y vertical que les ha caracterizado. «Queremos ser ese Palma Futsal temido», recalca. La consigna está clara: disfrutar compitiendo y salir a ganar cada partido como si fuera una final. El próximo rival, Manzanares, es un hueso duro; llevan todo el año entre los cuatro primeros y su entrenador está haciendo magia con ellos.
Pero Vadillo no se deja llevar por la presión. Mantiene a su plantilla enfocada: «Este partido va a ser complicado, pero lo tenemos que ver como una oportunidad». En sus palabras resuena la idea de olvidar los malos resultados pasados: «Esto es un punto y aparte. No tiene nada que ver con la liga». Es momento de aparcar viejas frustraciones y dar paso a una nueva competición llena de posibilidades.

