Antonio Vadillo, el entrenador del Palma Futsal, se encontraba visiblemente frustrado tras la dura derrota frente a Peñíscola. Y es que para él, lo que más le dolía no era solo el marcador final, sino las maneras. «Más que perder o ganar me duelen las formas. Casi nos hemos faltado al respeto a nosotros mismos», decía con una seriedad que reflejaba su descontento. Venían de dos derrotas y ahora acumulaban una tercera. Ante la inminente Copa de España, sus palabras resonaban claras: «Quien no corra, quien no sude la camiseta y quien no sienta el escudo, no puede estar en este club», insistía Vadillo.
Reflexiones de un líder
Con una mirada perdida en el horizonte, continuó expresando su impotencia: «Hacía tiempo que no tenía esa sensación de impotencia. En el descanso les pedí más intensidad en las segundas jugadas y estar más activos en la presión». Pero la realidad fue otra; salieron al campo sin la chispa necesaria y encajaron tres goles en los primeros minutos. La frustración se apoderó de él mientras señalaba que muchos de esos goles habían sido fruto de una falta de tensión.
«Estamos equivocados si pensamos que podemos ganar solo con nombre», añadió con firmeza. No había lugar para excusas; la responsabilidad recaía sobre sus hombros, y así lo reconoció al pedir perdón a los aficionados y patrocinadores por la situación actual del equipo.
El Palma Futsal llegaba a este partido después de sufrir una dolorosa derrota ante ElPozo Murcia (4-3) y también caía en su encuentro contra el Riga FC por 1-0, poniendo fin a una racha impresionante de 30 partidos invictos en Europa. Sin duda, un momento crítico donde todos deben reflexionar sobre lo que significa llevar esa camiseta.

