Con el foco puesto en la Champions y con la final four ya asegurada, este sábado el Palma Futsal regresaba a la Liga, una competición que no conoce la victoria desde hace un mes. Era hora de dar un golpe sobre la mesa ante Peñíscola, un partido clave para recuperar esas buenas sensaciones que parecen haberse esfumado. La presión era palpable y Vadillo se lo había dejado claro a sus chicos.
Y así comenzó el encuentro. Apenas veinte segundos habían transcurrido cuando Fabinho, ese crack reconocido como el mejor jugador del mundo, abrió el marcador con un disparo potente desde la izquierda. Pero lo que parecía un inicio prometedor pronto se tornó en desilusión: solo un minuto después, Diego Sancho logró empatar para los castellonenses tras una jugada donde Carlos Barrón no pudo hacer mucho.
Un partido lleno de altibajos
A medida que avanzaba el primer tiempo, Vadillo se mostraba inquieto desde la banda; sus gestos eran claros: necesitaba más energía de sus jugadores. Y así fue como Charuto volvió a poner al Palma por delante con otro golazo impresionante. Sin embargo, esta ventaja no duró demasiado, ya que Elías igualó nuevamente las cosas justo antes del descanso.
La segunda parte trajo consigo un Palma Futsal adormecido que se vio superado por la intensidad de Peñíscola. Pablo Muñoz hizo vibrar a su afición al marcar el tercer gol local y luego Lucas Flores sorprendió a todos con otro tanto casi sin oposición. A pesar de estar en una situación complicada, Fabinho logró recortar distancias con un cabezazo poco ortodoxo pero efectivo.
A partir de ahí, los últimos minutos fueron frenéticos: Palma intentó volcarse hacia adelante buscando el empate mientras que Peñíscola aprovechaba cada oportunidad para incrementar su ventaja. Aunque Fabinho anotó nuevamente a falta de 30 segundos, no fue suficiente para cambiar el rumbo de un partido que dejó más preguntas que respuestas para los mallorquines.

