Este domingo, el Illes Balears Palma Futsal se enfrenta a un reto monumental en su calendario: reciben al Riga Futsal Club en el partido de ida de los cuartos de final de la UEFA Futsal Champions League. La atmósfera en el vestuario es eléctrica, y Antonio Vadillo, el técnico del equipo, no puede ocultar su entusiasmo. «Estamos con muchas ganas, ante una cita histórica», afirma con una sonrisa que refleja toda la emoción del momento.
Un camino lleno de emociones
Vadillo recuerda cómo hace unos años esto parecía un sueño lejano. “Estar aquí por cuarto año consecutivo es algo increíble”, dice mientras mira a su alrededor, sintiendo la energía del grupo. Desde que superaron al HIT Kyiv en octavos, este enfrentamiento ha estado presente en sus pensamientos y los de sus jugadores. Para él, el encuentro en Son Moix podría ser decisivo para lo que resta de temporada: “Va a ser el partido más importante del año por lo que representa”.
A medida que avanza la conversación, se siente un aire optimista. El equipo llega fuerte y unido; todos están casi listos para jugar, excepto Luan, quien aún lidia con algunas molestias. «El parón nos ha permitido mejorar mucho», explica Vadillo. «Hemos trabajado bien y eso se está notando en cada entrenamiento».
A pesar del buen momento, no todo es color de rosa. Sabe que enfrente tendrán un rival complicado como el Riga FC, reforzado y lleno de jugadores experimentados. Pero confía plenamente en su equipo: “Estamos acostumbrados a competir al más alto nivel prácticamente cada semana”, comenta con determinación.
Poco a poco va quedando claro que esta temporada es clave para Palma Futsal. Por eso Vadillo subraya la importancia del apoyo desde las gradas: “La afición tiene que ser nuestro sexto jugador; necesitamos su energía”. Y así lo concluye: “Estamos ante algo histórico y tenemos que disfrutarlo”.
Fabinho también comparte esta visión. En sus palabras se siente esa mezcla de nerviosismo y emoción típica antes de un gran evento: «Es muy especial estar tan cerca de una Final Four nuevamente». El brasileño sabe que tienen delante un rival fuerte, pero también confía en las capacidades del equipo.
“Tienen buenos jugadores pero nosotros debemos centrarnos en nuestro juego”, aconseja Fabinho mientras invita a los aficionados a vivir este momento como uno único e irrepetible: “Son Moix debe vibrar como nunca”.
A medida que se acerca el partido, queda claro que este no es solo un enfrentamiento más; es una oportunidad para escribir historia juntos. Ambos saben que una victoria puede marcar el rumbo hacia lo soñado: volver a estar entre los grandes.

