Era un día esperado para el Illes Balears Palma Futsal, que volvía a la competición tras más de un mes sin jugar. La emoción se palpaba en el ambiente del pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón de Ardoz, donde el equipo palmesano saltó al campo con ganas de reivindicarse. Y lo hizo, porque no solo comenzaron dominando, sino que se pusieron por delante con dos goles de Charuto, quien parecía tener la llave del partido.
Sin embargo, cuando todo apuntaba a una victoria cómoda, llegó el giro inesperado. A falta de tan solo 88 segundos, con un 0-2 en el marcador y los ánimos a tope entre los aficionados, Pani apareció para igualar la contienda con dos lanzamientos directos que dejaron a todos boquiabiertos. ¡Qué decepción!
Caminos encontrados en la pista
El equipo palmesano tenía sus bajas: Luan Muller y Mario Rivillos no estaban en su mejor momento y eso se notó. Desde el principio, Ernesto y Dennis intentaron avisar al rival con algunos disparos lejanos pero no fue suficiente. Los locales respondían atacando también; aunque Alisson tuvo varias ocasiones claras, la defensa palmesana supo aguantar hasta que Charuto rompió la barrera con su primer gol.
No obstante, lo que parecía ser una tarde tranquila terminó convirtiéndose en una montaña rusa emocional. Con cada jugada se sentía la tensión crecer; cada error era capital y cada acierto un motivo para celebrar. Charuto volvió a brillar anotando su segundo tanto tras una jugada magistral de Machado. Pero como suele pasar en este deporte, todo puede cambiar rápidamente.
A medida que avanzaba el tiempo y las decisiones tácticas iban tomando forma, Vadillo decidió arriesgarse utilizando portero-jugador. Esta estrategia dio frutos a través de Fabinho, cuyas infracciones permitieron a Pani hacerse cargo nuevamente del balón y culminar ese desenlace agónico para dejar las cosas 2-2 sobre el pitido final.
A veces ganar o perder depende de detalles mínimos; esta vez fue un minuto lo que separó al Palma Futsal de una victoria celebrada entre los suyos. El sabor amargo queda reflejado en sus rostros: han luchado duro pero se van sin los tres puntos deseados.

