En una tarde llena de emoción y relatos inspiradores, el Conservatori Superior de Música de les Illes Balears se convirtió en un refugio para los deportistas de la Fundació Miquel Jaume Palma Futsal. Allí, se llevó a cabo una charla y mesa redonda que puso sobre la mesa algo más que el simple hecho de practicar deporte; hablamos de vidas cambiadas, motivaciones renovadas y superación ante las adversidades.
Conexiones que inspiran
Bajo el lema Connexions que inspiren, este encuentro mostró cómo el deporte puede ser una luz en momentos oscuros. Presentado por Jaume Ginard, periodista de IB3, la jornada comenzó con un conmovedor vídeo que mostró a las once entidades deportivas que forman parte de esta gran familia. Y luego llegó Cisco García, un tenista en silla de ruedas cuya historia es digna de película. Después de un accidente fatal practicando snowboard hace diez años, su vida cambió radicalmente al enfrentarse a una lesión medular. Pero su amor por el deporte no le permitió rendirse; con esfuerzo y determinación ha conseguido logros impresionantes.
No podemos olvidar a Nil Riudavets, un triatleta menorquín que también sufrió las consecuencias de un accidente durante su pasión. Este año hizo historia al colgarse una medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de París. Historias como estas nos recuerdan lo potente que puede ser el deporte: no solo es ejercicio físico; es superación personal y fuerza mental.
Y qué decir de Jessica Alcaide, una joven luchadora que perdió una pierna debido a un cáncer y ahora juega al fútbol en Málaga, o Guillermo Morey, gestor del club Discaesports, quien lleva adelante un equipo compitiendo en la Primera División de baloncesto en silla de ruedas. Cada uno compartió sus experiencias valiosas durante esta mesa redonda donde se habló del verdadero impacto del deporte: no solo nos ayuda físicamente, sino que actúa como catalizador para metas y sueños.
La ponencia fue organizada por la Fundació Miquel Jaume junto a ConectaBalear y el Illes Balears Palma Futsal, dirigida especialmente a esos héroes anónimos—deportistas y dirigentes—que llenaron cada rincón del conservatorio palmesano. La fundación apoya a once entidades deportivas y cuenta con más de 2.500 deportistas en Baleares. Este tipo de encuentros son necesarios para recordar la fuerza del colectivo deportivo frente a cualquier adversidad.