En la Fundación Juan March de Palma, Olga Viza, una figura emblemática del periodismo, se sienta y reflexiona sobre su trayectoria. Nacida en Barcelona en 1958, ha recorrido un camino lleno de retos en un ámbito que alguna vez fue casi exclusivo para hombres. Con su carácter fuerte y su naturalidad arrolladora, ha dejado huella en más de seis Juegos Olímpicos y múltiples mundiales de fútbol y otros deportes. Pero lo que realmente la distingue es haber demostrado que las mujeres también tienen un lugar en este mundo «testosterónico».
Un camino de pionera
Cuando le preguntan cómo se siente al escuchar que es considerada una pionera, Viza responde con humildad: «Es algo que me sorprende aún hoy. Al principio solo quería aprender, hacerlo bien y no meter la pata. Sabía que éramos pocas mujeres en este campo, pero alguien tenía que empezar». Y vaya si lo hizo; con el auge del movimiento Me Too, muchas empezaron a mirar hacia atrás para reconocer a quienes abrieron puertas antes. «Siempre hay alguien que debe llamar al ascensor», dice con una sonrisa.
Aunque reconoce los cambios en la profesión desde sus inicios, también entiende las dificultades actuales para los nuevos periodistas. «Si empezara hoy, encontraría más competencia», confiesa. La llegada de herramientas tecnológicas ha facilitado ciertas cosas pero también ha hecho el terreno más hostil: «Ahora hay que hacerse sitio a codazos y el que menos moratones sale es quien tiene una línea coherente».
La propia Olga habla del romanticismo del error: «Hay naturalidad en equivocarse. Si te pasas o cometes un fallo, simplemente di ‘me he equivocado’ y sigue adelante». Un consejo valioso para todos aquellos que se adentran en este mundo cada vez más complicado.
Sobre las nuevas generaciones dice: «Tienen una preparación infinitamente mayor a la mía». Escuchar a los narradores actuales le deja impresionada; han elevado el nivel sin duda alguna.
No obstante, también echa de menos tiempos donde había menos barreras: «Antes era más fácil acceder a los jugadores y entender sus historias», comenta nostálgica.
A medida que más mujeres comienzan a narrar partidos de fútbol, Viza observa algunas críticas por parte del público masculino: «Todo esto se reduce a falta de educación y cultura», argumenta mientras resalta ejemplos positivos como aquel hombre al que le gustó más el juego femenino.
Y aunque vivimos tiempos donde cualquiera puede jugar a ser periodista gracias a las redes sociales, ella advierte sobre los peligros de esa democratización mal entendida: «No todos pueden ser médicos ni deberían jugar con información sin contrastar».
Al final del día, Olga Viza nos deja una reflexión clara: debemos exigirnos más como receptores de información y buscar siempre lo veraz entre tanto ruido mediático.

