Carla Jaume ha vuelto a hacer historia. Con su reciente plata en el Campeonato de Europa Sub 23, la joven luchadora mallorquina no solo ha alcanzado el segundo peldaño del podio por segunda vez consecutiva, sino que ha reafirmado su estatus como una de las grandes esperanzas del deporte español. Tras haber conseguido el bronce en 2025, ahora, con esta nueva medalla en su haber, Carla demuestra que sigue rompiendo moldes.
Criada en la rica cantera de Mallorca, donde han surgido otros talentos como Moisés y Fran Sánchez, Carla (Palma, 2004) es un verdadero símbolo para la lucha femenina en nuestro país. Su trayectoria comenzó con un hito impresionante: el subcampeonato mundial júnior en Pontevedra 2024. Desde entonces, parece que las alegrías se suceden cada año, aunque siempre con esa sensación de ‘¿y el oro?’ persiguiéndola. «Estoy muy contenta. El objetivo era estar en el podio; lástima de la final -caí ante la ucraniana Anastasiia Polska-, pero he subido un peldaño y eso lo valoro muy positivamente», dice Carla desde su casa base: la sala del CTEIB.
Un camino lleno de retos y metas ambiciosas
A lo largo de su carrera ha acumulado cinco medallas internacionales entre Europeos y Mundiales júnior y Sub 23. Cada logro es un paso más hacia los grandes torneos y ese sueño olímpico que empieza a tomar forma: «Los Ángeles 2028 es algo que me ilusiona mucho», confiesa con brillo en los ojos.
La emoción no se detiene aquí; ahora se prepara para enfrentar nuevos desafíos como los Juegos Mediterráneos de Taranto y el Mundial Sub 23 en Las Vegas. Para ella, cada competición es una oportunidad para aprender y crecer: «Me he sentido competitiva ante rivales muy fuertes, como la rusa Ekaterina Karpushkina», comenta sobre sus experiencias recientes.
A medida que avanza hacia una posible participación en el Europeo sénior a finales de abril, Carla entiende que hay riesgos: «Si no hay medalla me fastidiará un poco, pero estoy preparada porque sé cómo funciona esto».
Sigue siendo una inspiración para muchos jóvenes luchadores locales que ven reflejado su esfuerzo constante en cada resultado obtenido. Además de ser atleta, Carla también estudia FP para convertirse en bombera; sin embargo, su pasión por la lucha es lo que realmente la mueve. La idea del futuro le emociona: «Hay que disfrutar cada momento porque este deporte te enseña a vivir al máximo».

