La tarde del lunes dejó a muchos con el corazón encogido. El equipo UCI Continental del Illes Balears Arabay se desvaneció, y con él, los sueños de una temporada llena de pedaladas. Los ciclistas, que estaban concentrados en Mallorca preparándose para la Clásica de Valencia y la Challenge, se encontraron de repente en una situación inesperada. La decepción y la tristeza son palpables entre ellos, pero no han decidido rendirse.
A pesar del golpe duro, los miembros del equipo ya han comenzado a buscar nuevas oportunidades. Las redes sociales se han convertido en su mejor aliado; ahí lanzan mensajes a la caza de un nuevo destino que les permita seguir compitiendo en la próxima temporada 2026. Ciclistas como Álvaro Sagrado, José María García y el mallorquín Xavi Cañellas están al frente de esta búsqueda activa.
Llamado a las puertas del futuro
Sagrado no oculta su deseo: «Estoy listo y motivado para seguir corriendo», expresa mientras pide a los responsables de otros equipos que le presten atención. No es fácil procesar lo ocurrido; “Es algo difícil de digerir y cruel”, asegura José María García, quien también está al acecho de una nueva oportunidad: “Si alguien está interesado, aquí estamos con actitud y ganas”. Y es que todos ellos no solo luchan por sí mismos; son catorce ciclistas afectados junto a un staff técnico encabezado por Marc Buades.
Xavi Cañellas comparte su perspectiva: «Ya estoy buscando un equipo, una oportunidad, sea en carretera o en pista», comenta esperanzado en un video compartido por el canal ‘A pie de puerto’. La necesidad es clara, pero también lo es el espíritu combativo que prevalece entre ellos.
Por otro lado, desde el Illes Balears Arabay justificaron su decisión señalando incumplimientos institucionales y la imposibilidad financiera para mantener un equipo profesional como este. Desde el Govern lamentan lo sucedido: “Es una mala noticia que este proyecto haya durado tan poco”, subrayan mientras recalcan que las ayudas están controladas bajo criterios técnicos.
No cabe duda: estos ciclistas tienen mucho camino por recorrer aún. La esperanza sigue viva entre pedaladas y llamados al futuro.

