El ciclismo mallorquín ha recibido un duro golpe que ha dejado a muchos con la boca abierta. El equipo Illes Balears Arabay, el único conjunto UCI Continental español, ha decidido echar el cierre justo cuando se preparaban para dar inicio a su tercera temporada en la élite. Con la Challenge a la vuelta de la esquina, los ciclistas y el cuerpo técnico, liderados por Marc Buades, se encontraban concentrados en un hotel de la Isla, listos para competir del 28 de enero al 1 de febrero. Pero la noticia llegó como un jarro de agua fría: ya no habrá carrera.
Una decisión difícil y dolorosa
Toni Vallcaneras, el mánager general del equipo, fue quien tuvo que comunicarles esta amarga realidad a los catorce ciclistas y al resto del personal técnico. La sorpresa fue palpable; nadie esperaba que todo lo trabajado durante meses se desvaneciera así. A pesar de haber realizado esfuerzos significativos para salvar el proyecto y asegurar «compromisos institucionales», finalmente no se logró concretar nada en los plazos necesarios.
Esta situación creó una incertidumbre insostenible para un equipo que debe operar con estabilidad. Los corredores recibirán su nómina de enero mientras Vallcaneras busca soluciones para cada uno de ellos; entre ellos hay nombres conocidos como Joan Albert Riera o Sebastián Mora. Aunque lamentablemente se disuelve el equipo profesional, aún queda esperanza: el Illes Balears Arabay mantendrá su estructura amateur, lo cual podría ser una salida para algunos.
Desde la organización aseguran que esta decisión no responde a problemas deportivos ni falta de patrocinio; más bien es consecuencia de factores externos relacionados con compromisos institucionales fallidos. Con una presentación oficial programada para el 27 de enero y todo listo para despegar, ver cómo se derrumba un sueño así duele profundamente.
A pesar del abrupto final, los gestores han querido agradecer a todos los involucrados por su dedicación y confianza en este proyecto. La idea es no desvincularse del ciclismo por completo y explorar nuevas oportunidades en un futuro donde puedan retomar las riendas con más solidez.
Ahora enfrentan un panorama complejo: disoluciones contractuales no solo con sus deportistas sino también con patrocinadores y colaboradores después de semanas intensas intentando evitar este desenlace tan devastador.

