Primoz Roglic, ese nombre que resuena en el mundo del ciclismo como un eco de grandes victorias, no solo está vinculado a La Vuelta. También trae a la memoria ese Giro lleno de emoción y el Tour de 2020, donde perdió en una crono que dejó a todos boquiabiertos ante Tadej Pogacar. Este esloveno, nacido en 1989 en Zagorje ob Savi, ha cambiado los saltos de esquí por el asfalto y las montañas de Mallorca, un lugar que ha aprendido a amar con cada visita.
Con cuatro triunfos ya en su haber, Roglic se siente preparado para buscar la quinta victoria en La Vuelta 2026 y así convertirse en una leyenda del ciclismo. Cada día es una nueva oportunidad para él, quien se entrena junto a Red Bull-Bora-Hansgrohe con los ojos puestos en el futuro. Mientras otros como Evenepoel y Lipowitz apuntan al Tour o Pellizzari al Giro, él tiene claro que su meta es bien definida.
Una motivación inquebrantable
“¿Dónde hay que firmar para ganar mi quinta Vuelta?”, bromea entre risas cuando le preguntan si lo motiva este desafío. Para él, La Vuelta no es solo otra carrera; es un terreno familiar donde siempre se siente cómodo. “Quiero ganar para el equipo”, afirma con convicción. Este año tiene un objetivo claro y las ganas están ahí. Sería algo realmente bonito lograrlo.
La ronda española destaca por ser impredecible y dura como ninguna otra. A Primoz le encanta esa dureza porque sabe que los recorridos están diseñados para ciclistas como él: exigentes y llenos de retos. Pero también reconoce que cualquier error puede costar caro; aquí no hay lugar para relajarse.
A sus 36 años, muchos se preguntan si esta podría ser su última temporada: “Podría ser”, dice sin dudarlo demasiado. Sin embargo, no deja que esas reflexiones lo afecten: “Me siento competitivo”. Su historia con Mallorca va más allá; recuerda sus primeros años allí entre 2016 y 2017 como un remanso de paz ideal para entrenar.
El ambiente dentro del equipo ha cambiado desde la llegada de Remco Evenepoel; quizás sienta menos presión, pero eso no significa que se sienta menos motivado: “Vengo de muchos años bajo máxima exigencia”, confiesa mientras se muestra optimista sobre la temporada venidera.
Pese a todo lo vivido en un año complicado como fue 2025, reconoce haber encontrado un nuevo equilibrio personal: “Me he sentido más tranquilo conmigo mismo”, admite. Y aunque sueña con poder superar algún día a Pogacar en el Tour, sabe bien cuál es su camino ahora: “La Vuelta me necesita”.
La relación entre Primoz y Remco parece estar floreciendo también; ambos tienen grandes expectativas puestas esta temporada. En cuanto a Enric Mas y su posible regreso tras una lesión: “Es un gran rival”, dice Roglic con respeto genuino.
Cerrando este capítulo sobre su equipo Red Bull Bora Hansgrohe después de dos años ahí dentro señala cómo han crecido juntos: “Han dado pasos importantes”. El tiempo dirá si conseguirán los resultados esperados frente a competidores igualmente fuertes.

