Fue un día especial en la sala de lucha del CTEIB, donde se respiraba emoción y orgullo por doquier. Allí, la comunidad se reunió para rendir homenaje a Carla Jaume, quien acaba de traer a casa una medalla de bronce histórica del Campeonato de Europa Sub 23 en Tirana, Albania. Este es un hito que marca un antes y un después para el deporte español en esta categoría.
Desde los niños del Club Sa Formigueta hasta los entrenadores y miembros del programa de tecnificación, todos estaban allí para recibir a Carla junto a su compañera María Cazalla. Mientras las miradas brillaban con admiración hacia la medallista, también había espacio para reconocer el esfuerzo de María, quien estuvo muy cerca de alcanzar las medallas en su categoría.
Un recibimiento lleno de cariño y esperanza
El combate decisivo que le otorgó el bronce a Carla fue seguido con entusiasmo por todos los presentes, quienes no pudieron contener los aplausos al verla subir al podio. Con solo 53 kilos sobre sus hombros, ella ha demostrado que no hay límites cuando se trata de pasión y dedicación. Además, su éxito le ha valido una beca Podium, lo que indica que sus sueños olímpicos para Los Ángeles 2028 están más cerca que nunca.
Los pequeños luchadores del club no perdieron la oportunidad de felicitar a sus ídolos. Con globos en mano y sonrisas radiantes, organizaron una sencilla pero emotiva fiesta para celebrar este logro tan significativo. La medalla brillaba como símbolo del esfuerzo compartido; todos querían tocarla y hacer parte de esa historia.
A medida que Carla continúa su camino hacia nuevas metas deportivas, es evidente que tiene el apoyo incondicional de su comunidad. Su triunfo no solo inspira a jóvenes deportistas, sino que también invita a reflexionar sobre lo lejos que pueden llegar nuestros sueños si estamos dispuestos a luchar por ellos.