Hugo Ramón, un nombre que resuena en el mundo de la vela, se encuentra en el emblemático Real Club Náutico de Palma. Después de dos décadas desde su primera aventura en la Mini Transat, ha decidido retomar las riendas de su sueño. En 2005, comenzó una travesía que le llevó a cruzar el Atlántico solo, a bordo de un velero de apenas 6’5 metros. Desde entonces, han pasado muchas cosas: participaciones en 2007 y 2009, pero también un periodo lleno de cambios personales que lo han llevado hasta este momento decisivo.
Un nuevo reto en el horizonte
Este año se perfila como crucial para Hugo. Con la mirada fija en septiembre del próximo año, planea zarpar del histórico puerto francés de Les Sables d’Olonne hacia las costas caribeñas de Guadalupe. Su embarcación, el VerdHugo, será testigo de esta odisea que abarca más de 4.000 millas náuticas. Sin asistencia ni comunicación exterior, quiere redescubrirse a sí mismo mientras navega por aguas desconocidas.
A sus 40 años y con una vida llena de logros -como ser campeón mundial en J80-, reconoce que fue necesario hacer una pausa para madurar sus ideas antes de regresar al mar. «Quería experimentar la desconexión y probarme nuevamente», confiesa Hugo con esa chispa que le caracteriza. Y es que detrás del deseo hay mucho esfuerzo: reunir un presupuesto cercano a los 300.000 euros no es moco de pavo.
A pesar del coste emocional y financiero, está decidido a lograrlo: «Nadie sabe lo que ha costado esto», dice con sinceridad mientras trabaja incansablemente en cada detalle para hacer realidad esta travesía. Aunque aún le faltan unos 90.000 euros para completar su objetivo financiero, sigue adelante porque cree firmemente que este viaje significará más que solo navegar; será una forma de contar su historia y mostrar cómo estas pruebas ayudan a conocerse mejor.
Pese a los retos físicos y mentales por delante, está convencido: «Voy a intentar ganar». La preparación no es sencilla; entrenar es tan duro como competir. Pero ya tiene claro que quiere estar entre los mejores e incluso formar parte del selecto grupo con cuatro participaciones en esta prueba extrema.
A medida que se acerca la fecha clave, Hugo sigue afinando su embarcación y contando con el apoyo incondicional de patrocinadores como Majorica o STP Shipyard Palma. Cada paso dado desde la construcción del VerdHugo hasta ahora ha sido un reflejo del sacrificio constante.
Calcula que podría completar la primera etapa entre siete y quince días; si logra hacerlo antes de dos semanas en la segunda parte del recorrido, asegura con determinación que estará compitiendo entre los primeros lugares.
La emoción lo envuelve mientras se prepara para reencontrarse consigo mismo atravesando nuevamente ese inmenso océano.