Charles Leclerc, el piloto de Ferrari, ha abierto su corazón en una reciente charla y no ha podido evitar recordar a su querido amigo Jules Bianchi, quien dejó este mundo demasiado pronto. Cada vez que se sube a su monoplaza, siente que lleva consigo la esencia de Jules y eso lo impulsa a seguir adelante en su carrera.
Un lazo especial con los tifosi
En el podcast BSMT, Leclerc compartió sus pensamientos sobre esa conexión tan auténtica que tiene con los aficionados ferraristas. “Soy un afortunado”, dice. “La pasión de los italianos es única; he forjado una relación especial con los tifosi”. En medio de esas palabras sinceras, también emergieron recuerdos dolorosos. Habló sobre cómo engañó a su padre en 2017, cuando sabía que estaba muy enfermo y le dijo que ya había firmado por Ferrari para hacerle feliz. Era una mentira piadosa pero significativa para ellos.
Al rememorar esos días pasados, Charles evocó anécdotas entrañables de su infancia; como aquella vez en la que, con apenas tres años y medio, se hizo el enfermo para no ir al colegio y así poder acompañar a su padre a una pista de karts. No podía imaginar entonces que aquel día cambiaría el rumbo de su vida.
Pero sin duda hay un nombre que siempre resuena en sus pensamientos: Jules Bianchi. Su muerte en Suzuka en 2015 fue un golpe devastador. “Fue difícil aceptar su pérdida”, confiesa Leclerc visiblemente emocionado. Sin embargo, nunca pensó en rendirse; esa lucha constante es lo que le hace sentir más vivo.
A lo largo de su trayectoria ha vivido momentos mágicos: desde su primera victoria en F1 en Monza hasta ganar en las calles de Mónaco, donde solía esperar el autobús para ir al colegio. “Ganar allí fue un sueño cumplido junto a mi padre”, afirma con una sonrisa nostálgica. Y ni hablar de su reciente boda; ese día sentía más nervios que durante cualquier clasificación.
Leclerc asegura que el miedo no tiene cabida cuando está al volante; pilota guiado por la emoción y la adrenalina del momento. Y también destaca lo esencial del aspecto mental: “Cuando miro alrededor veo talento entre todos mis compañeros; pero lo psicológico es clave”, reflexiona sobre cómo comenzó a trabajar esa faceta desde joven.
Así es Charles Leclerc: un competidor apasionado cuyo camino sigue marcado por las sonrisas de quienes ama y admira desde lejos.

