El Gran Premio de Tailandia dejó a todos con el corazón en un puño, especialmente cuando David Alonso vivió un momento que podría haber sido trágico. En la cuarta vuelta de la carrera de Moto2, todo sucedió muy rápido. Su rueda delantera tocó la trasera de Senna Agius, y en un instante se encontró en el suelo. Pero eso no fue todo; Filip Salac, que venía detrás, lo atropelló antes de que la situación se volviera aún más caótica.
Un alivio inesperado
La bandera roja ondeaba mientras los paramédicos atendían al joven piloto. La tensión era palpable; sus padres esperaban con angustia noticias sobre su hijo. Tras ser trasladado a la clínica del circuito tailandés, los médicos le hicieron pruebas exhaustivas. Afortunadamente, solo había dolor en su brazo y nada roto. El alivio fue instantáneo, tanto para su familia como para el equipo Aspar Team.
David compartió su experiencia en redes sociales con un mensaje reconfortante para sus seguidores: «Gracias a Dios puedo subir esta foto sin ninguna lesión y con una sonrisa. Pasé miedo realmente pero la vida nos volvió a sonreír». Era evidente que había sentido el peso del accidente, pero su espíritu seguía intacto.
Aunque algo adolorido —con molestias en el pie izquierdo y heridas en el hombro— David mostró su valentía al acudir personalmente al box para tranquilizar a sus compañeros: «Estoy bien y lo bueno es que no tengo nada roto. Ha sido un golpe muy fuerte», confesó visiblemente afectado.
Ahora solo piensa en Brasil, donde espera volver a subirse a la moto pronto. «Quiero descansar y recuperarme», cerró con determinación este joven talento del motociclismo.

