La Fórmula 1 ha comenzado la temporada 2026, pero lo ha hecho con un aire de misterio que no sorprende a nadie. En el Shakedown de Barcelona, los equipos decidieron mantener sus cartas bien guardadas. Se pidió una difusión mínima y, claro, eso generó cierta inquietud entre los aficionados que esperaban ver algo más que coches acelerando sin rumbo. Afortunadamente, el primer contacto fue positivo; las máquinas rugieron y, aunque hubo algunos problemas menores, todo parecía estar en orden.
Una pretemporada llena de sombras
A medida que se acerca el Test de Bahréin, la situación no pinta mucho mejor. Con decoraciones llamativas y la petrolera saudí Aramco como patrocinador principal, se ha decidido restringir aún más el acceso a las imágenes. ¿De verdad necesitamos otra vez esta cortina de humo? No habrá emisiones en directo durante todas las horas de competición. Solo podremos disfrutar del resumen al final del día y unos minutos de acción en la última hora.
En Barcelona, ni siquiera hubo transmisión en vivo por petición expresa de los equipos. Parece que solo unos pocos valientes se atrevieron a asomarse desde las montañas para ver algo de acción en pista. La realidad es que todos siguen trabajando arduamente con sus nuevos conceptos, pero los problemas seguirán apareciendo. Y estos no son errores graves; son solo parte del proceso creativo en este deporte tan exigente.
No podemos olvidar cómo fue el último gran cambio en 2014 cuando llegó la era híbrida y muchos equipos apenas pudieron completar algunas vueltas. Pero este año han superado esa marca considerablemente con más de 600 giros combinados en Barcelona. Sin embargo, el secreto sigue ahí… ¿realmente necesitamos tanto secretismo para disfrutar del espectáculo?

