La última semana del Dakar ha comenzado de la peor manera para nuestros dos mallorquines, Lorenzo Fluxá y Mateu Riera, quienes enfrentan otro año lleno de retos en las arenas de Arabia Saudí. En esta ocasión, la octava etapa, que partía y finalizaba en Wadi Ad Dawasir, les ha dejado a ambos con las manos vacías.
La suerte les dio la espalda cuando el turbo del Toyota de Fluxá decidió fallar durante la etapa del domingo. Fue un golpe duro. Junto a su copiloto, Sergi Fernández, tuvieron que ser remolcados hasta el campamento. Y ahí empezó una auténtica carrera contrarreloj para intentar reparar el vehículo. Al mismo tiempo, el Mitsubishi de Mateu Riera no se quedó atrás; también lidiaron con problemas en el embrague que los dejaron fuera de combate justo al inicio de esta crucial semana.
Un nuevo amanecer con esperanza
A lo largo de la mañana, ambos equipos han trabajado codo a codo con los mecánicos del LJS Racing Team para dejar todo listo. Así que este martes volverán a la lucha en la novena etapa, que promete ser intensa: 121 kilómetros de enlace y otros 410 kilómetros de especial entre Wadi Ad Dawasir y el campamento refugio. Aunque ya sin posibilidades en la clasificación general—donde Fluxá aspiraba a un puesto entre los diez primeros—su meta ahora es llegar al sábado a Yanbu. Para Fluxá sería su cuarto Dakar y para Riera su debut emocionante.
Así es como se vive cada jornada en esta aventura extrema; con desilusiones pero también con esperanzas renovadas. ¿Quién sabe qué sorpresas nos tiene preparadas esta edición?

