Este domingo, la suerte le dio la espalda a Lorenzo Fluxá, piloto del LJS Racing Team. En la séptima etapa del Dakar, que conectaba Riyadh con Wadi Ad Dawasi, su Toyota KZJ95 sufrió una rotura del turbo, lo que les obligó a él y a su copiloto, Sergi Fernández, a ser remolcados hasta el campamento. Allí, con urgencia y un poco de desesperación, se pusieron manos a la obra para reparar el vehículo y poder salir nuevamente en la jornada del lunes.
Un sueño que se desmorona
A pesar de haberse afianzado en el Top 20 de la clasificación general de la categoría Classic del Dakar 2026, los problemas mecánicos le han pasado factura. La penalización por no completar uno de los tramos ha hecho añicos sus esperanzas de pelear por un puesto entre los diez mejores en su cuarta participación en este exigente rally. Ahora mismo, su prioridad es clara: reparar cuanto antes esa avería que les ha lastrado tanto.
La etapa del domingo no era sencilla; consistía en un recorrido de 418 kilómetros de enlace y otros 459 de especial. Esta jornada marcaba el inicio de la semana final y decisiva del rally, que una vez más tiene lugar en Arabia Saudí. Con tantas emociones y desafíos por delante, sólo queda esperar que Fluxá y su equipo consigan volver a encarrilar su aventura.

