La historia de Jorge Lorenzo y su padre, Chicho Lorenzo, siempre ha sido un relato lleno de matices. Desde pequeño, Jorge ha reconocido que su viejo es el gran ‘culpable’ de que hoy lo consideremos uno de los mejores pilotos del motociclismo. Y ahora, esta relación vuelve a cobrar vida, ¡y todo gracias a Maverick Viñales!
Un nuevo capítulo en el asfalto
Viñales ha decidido fichar a Jorge como su preparador para la temporada 2026 de MotoGP, un movimiento que no solo tiene implicaciones deportivas, sino también emocionales. La imagen de Chicho entrenando junto a su hijo y trabajando codo con codo con Maverick es algo que vale oro. Ambos han traído al presente esos famosos ‘ochos’ que Chicho enseñó a Jorge en aquel aparcamiento de las piscinas de Son Hugo, llevándolos ahora al siguiente nivel.
El estilo único del ‘Método Lorenzo’, ese que llevó a Jorge hasta la cima con sus tres títulos mundiales, se convierte en la brújula para Viñales en este nuevo reto. Es emocionante ver cómo se entrelazan sus trayectorias; cada giro y cada derrapaje están impregnados de historias pasadas y aprendizajes compartidos. Esta nueva etapa no solo representa una oportunidad para Maverick, sino también una chispa renovada para la leyenda mallorquina y su padre.
En definitiva, esta unión no es solo un trabajo más; es un reencuentro familiar en el asfalto donde se comparten ideas y experiencias valiosas. Y quien diría que Maverick sería el puente para revivir esta conexión tan especial entre dos generaciones del motociclismo español.

