La Fórmula 1 está a punto de vivir una revolución en 2026, y no hablamos solo de coches nuevos o pilotos emocionantes. Este año, la gasolina se convierte en una protagonista inesperada. Con cada escudería luchando por un lugar destacado en el Gran Premio de Australia, cualquier detalle cuenta. La presión está al máximo y todos los equipos saben que el combustible puede ser la clave para el éxito.
Un nuevo enfoque hacia la sostenibilidad
Las reglas han cambiado y ahora hay que desarrollar un combustible sostenible. Esto implica una serie de condiciones que deben cumplir los nuevos motores: estabilidad en la combustión, arranque en frío y, claro, ser ecológicos. ¡No es tarea fácil! Como bien dijo Toto Wolff, jefe de Mercedes: “Son muy caros porque deben ser ecológicos desde la cadena de suministro hasta el aporte”. Y es que, amigos, esto del motor va más allá del simple rendimiento; también tiene un impacto real en nuestro planeta.
Aston Martin ha puesto sus esperanzas en Aramco, una gigante petrolera saudí que les acompaña como socio inversor. Juntos están buscando esa gasolina mágica que no solo haga rugir su AMR-26, sino que les dé ventaja sobre otros rivales. Rumores apuntan a que esta nueva mezcla podría tener un alto poder calorífico, lo cual podría traducirse en más potencia para el motor Honda durante las carreras. Pero calma; todo esto son especulaciones hasta ver cómo se comporta el coche realmente sobre el asfalto.
Con la llegada del Gran Premio de Australia a la vista, estamos ansiosos por ver si Aston Martin logra mezclar talento humano con tecnología puntera y así desafiar a gigantes como Mercedes. Koji Watanabe, presidente de Honda, ha dejado claro su compromiso: “Adoptar ese combustible 100% sostenible es clave para el deporte”. Así que ya lo sabemos: este año será crucial no solo para Aston Martin sino para toda la F1.

