La historia de Jorge Martín es, sin duda, una montaña rusa. El piloto español, que había estado lidiando con la mala suerte durante meses, hacía su esperado regreso al Mundial de MotoGP 2025 en el Gran Premio de Qatar. Tras superar no una, sino dos lesiones que le habían dejado fuera de combate, su reaparición estaba llena de esperanzas y anhelos. Sin embargo, el destino tenía otros planes para él.
Un camino lleno de obstáculos
Desde su accidente en Sepang en febrero, donde se fracturó la mano derecha y varios huesos del pie tras solo 13 vueltas con la Aprilia, hasta otra caída más reciente entrenando en Lleida que lo dejó con tres huesos fracturados en la mano izquierda, Martín ha tenido que pelear duramente. Después de tantas complicaciones y un viaje a Austin para reconectar con su equipo, finalmente llegó a Lusail listo para competir. A pesar del dolor persistente, se mostraba optimista: «Me preocupa más adaptarme a la moto que mi estado físico», comentaba mientras luchaba por encontrar su ritmo.
Pero la carrera del domingo se convirtió rápidamente en otro capítulo desafortunado. Mientras rodaba en el puesto 16, una caída inesperada ocurrió cuando trató de tomar una curva; sus neumáticos no respondieron como esperaba y terminó tocando un piano. Para colmo de males, Fabio Di Giannantonio venía justo detrás y le dio un pequeño empujón al caer. La imagen fue desoladora: Jorge quedó arrodillado sobre el asfalto.
Rápidamente llegaron los comisarios para ayudarlo; lo llevaron en camilla hacia la ambulancia y lo trasladaron a la clínica del circuito. Allí le realizaron pruebas iniciales que revelaron un neumotórax. Según informaron desde su equipo médico: «Jorge sufrió un traumatismo torácico; está consciente pero tiene contusiones costales». No era la noticia que todos querían escuchar.
A medida que avanza esta historia llena de altibajos, queda claro que Jorge Martín es un guerrero inquebrantable dispuesto a luchar por sus sueños sobre dos ruedas.