En el Gran Premio de Japón, Liam Lawson no pudo ocultar su asombro tras ser despojado de su puesto en Red Bull tan solo dos carreras después de iniciar la temporada. «No me lo esperaba tan pronto, pero no es mi decisión», confesó el neozelandés, quien se enfrenta a un nuevo reto al tomar el volante que dejó vacío Yuki Tsunoda.
Un giro inesperado
A pesar de sus actuaciones discretas y lejos del rendimiento de Max Verstappen, Lawson se muestra resiliente ante esta repentina decisión. «Para mí, se trata de aprovechar al máximo esta oportunidad ahora y sigo estando en la Fórmula 1; aún la tengo», se consuela mientras reflexiona sobre cómo ha cambiado todo en menos de un año.
El joven piloto revela que recibió la noticia justo antes del anuncio oficial y recuerda cómo le impactó escucharla. «Salí de China para empezar los preparativos para Japón y recibí una llamada telefónica diciéndome que esto era lo que iba a pasar», asegura. No oculta su sorpresa: «Creo que fue más inesperado para mí (que para los jefes)».
Lawson reconoce que este deporte puede cambiar drásticamente en poco tiempo. Hace apenas un año no tenía asiento, observaba desde las gradas deseando competir y ahora tiene una nueva oportunidad con Red Bull Racing. Su meta es clara: demostrar que pertenece a esta categoría.
Sobre su futuro, el piloto no tiene certezas: «La única forma de controlarlo es pilotando rápido». Y así lo hará, sabiendo que lo único en lo que puede centrar su energía es en darlo todo en cada carrera. En este momento crítico de su carrera, Lawson sigue adelante con determinación y pasión por la Fórmula 1.