El Gran Premio de Japón se convierte en una prueba de fuego para Red Bull, justo cuando la escudería austriaca aterriza en Suzuka envuelta en polémica. Con un cambio inesperado en su alineación, han decidido dejar atrás a Liam Lawson y apostar por el héroe local, Yuki Tsunoda. Pero claro, esto no es más que la punta del iceberg. ¿Por qué esta jugada ahora? La sombra de McLaren acecha y la presión se siente al máximo.
Decisiones arriesgadas y tensiones internas
La verdad es que los austriacos están bajo el escrutinio de todos. Desde la remota posibilidad de crisis hasta las críticas abiertas por sus elecciones, todo está sobre la mesa. Helmut Marko, figura clave dentro del equipo, ha dejado caer declaraciones que retumban: “Tsunoda tuvo sus momentos difíciles, pero ha trabajado duro”. Sin embargo, muchos nos preguntamos: ¿por qué no se le dio más confianza desde el principio?
Parece que Adrian Newey tuvo mucho que ver con estas decisiones. Marko menciona lo enfadado que estaba Newey tras ciertos errores de Tsunoda. Algo comprensible si consideramos lo que estaba en juego. Pero aún así, muchos aficionados no pueden evitar cuestionar la lógica detrás de estos cambios drásticos.
Y mientras los rumores sobre Max Verstappen no cesan—hay quienes hablan de su posible fuga hacia Mercedes o Aston Martin—Ralf Schumacher no duda en señalarlo: “Red Bull se desmorona”, afirma sin tapujos. Con un panorama tan complicado y lleno de incertidumbres, queda claro que la situación es tensa. En este contexto, nosotros como aficionados solo podemos esperar que Red Bull encuentre su rumbo antes de perder más talento valioso.