El Gran Premio de Japón se asoma en el horizonte y la Scuderia Ferrari pisa fuerte, pero con un peso que arrastra desde hace más de dos décadas. Desde 2004, los rojos no han saboreado la victoria en Suzuka, un circuito que se ha convertido en una especie de maldición para ellos. En el último Gran Premio de China, la alegría fue efímera; aunque Lewis Hamilton brilló al ganar el sprint, la descalificación de los dos SF-25 dejó un regusto amargo y una dura reflexión sobre su futuro.
Una Historia que Clama por Cambio
Las imágenes del equipo italiano regresando a Módena tras esa amarga jornada son difíciles de olvidar. Con las cabezas bajas y el reto inminente del GP japonés, sus pilotos se lanzaron al simulador, buscando encontrar respuestas a lo sucedido. El camino hacia la redención no será fácil; deben enfrentarse a McLaren y otros rivales feroces si quieren sumar puntos y demostrar que aún tienen lo necesario para competir.
Suzuka no es precisamente un terreno amigable para Ferrari. En este trazado solo han cosechado dos terceros puestos en los últimos años: uno logrado por Carlos Sainz en 2024 y otro por Charles Leclerc en 2022. La sombra de aquel dominio aplastante de Michael Schumacher parece pesar aún más cuando recordamos que su última victoria aquí data del lejano 2004.
“Debes ir al límite, y a veces pasan esas cosas”, confesaba Fred Vasseur tras las descalificaciones en China. Su mensaje es claro: hay que hacer autocrítica si quieren revertir esta situación crítica. “El SF-25 tiene potencial”, dice con firmeza, mientras lanza un desafío a sus pilotos: está hora de dejar atrás esta mala racha o seguirán siendo prisioneros del pozo sin fondo que es Suzuka.