El Gran Premio de Japón se presenta como un escenario lleno de sorpresas para Red Bull. Este año, los aficionados no solo podrán disfrutar de la velocidad y la emoción, sino que también serán testigos de una transformación visual que promete dejar huella. Yuki Tsunoda, el héroe local, tomará el mando del RB-21 junto a Max Verstappen, marcando un nuevo capítulo para el equipo.
Un cambio de color significativo
La escudería ha decidido despedirse del azul tradicional, ese que mezcla rojo y amarillo y que tantos años les ha acompañado. Ahora es tiempo de renovarse y han optado por un blanco, rojo y negro que rinde homenaje al Honda RA272, famoso por su victoria en 1965. Esta elección no es casualidad; Red Bull quiere celebrar su relación con Honda en lo que será su último año juntos antes de dar paso a Ford. Sin duda alguna, este cambio no solo se siente como una simple decoración, sino como un símbolo de un legado compartido.
Además, este GP será especial para Tsunoda. Con ansias de brillar en su pista natal tras su ascenso desde Racing Bulls, las expectativas son altas: “Quiero subir al podio”, ha declarado con confianza. Mientras tanto, Verstappen está decidido a luchar por cada punto en su camino hacia el campeonato mundial; la competencia está más reñida que nunca.
Así que prepárense porque Suzuka promete ser más que una carrera; será una celebración del cambio y la ambición dentro del equipo Red Bull. ¡No hay mejor momento para estar atentos!