En un fin de semana de pura adrenalina y emoción, Toprak Razgatlioglu se ha llevado el gato al agua en el Mundial de Superbike, logrando un increíble triplete en Portimao. El piloto turco no solo dominó la pista, sino que dejó claro quién manda al superar a Bulega en cada una de las carreras. Y es que después de su espectacular hat trick en Australia, este chico ha vuelto a demostrar que no hay quien le tosa.
Una carrera llena de sorpresas y tensión
La primera carrera fue un verdadero espectáculo. Razgatlioglu comenzó con fuerza al conseguir la pole, pero Bautista tuvo un mal día y quedó fuera de combate pronto. Sin embargo, eso no le detuvo del todo; se recompuso para subir al podio en las siguientes pruebas. En la Superpole, aunque salió regular, rápidamente encontró su ritmo y empezó a estudiar los movimientos de Bulega hasta adelantarlo con maestría.
A lo largo del evento vimos cómo Álvaro Bautista partía desde el noveno puesto pero logró escalar posiciones como si nada. Se pasó a Sam Lowes y Petrucci sin mirar atrás. Pero entre caídas y sanciones -como la del pobre Iannone- las cosas se complicaron para varios pilotos. La segunda carrera tuvo sus giros dramáticos: Tito Rabat se fue al suelo y Xavi Vierge también tuvo mala suerte tras mostrar un buen rendimiento.
A medida que avanzaba la competición, Bulega intentaba mantener su posición mientras Bautista luchaba por estar cerca de los líderes sin poder seguir el ritmo frenético. Al final, Razgatlioglu demostró ser imbatible y selló su victoria número siete en Superbike con una última vuelta magistral que lo mantuvo alejado del acoso italiano.
Este fin de semana fue más que una simple serie de carreras; fue un recordatorio del poderío del turco en la pista y también una llamada a atención para aquellos que todavía dudan: Razgatlioglu está aquí para quedarse.