En un emocionante Gran Premio de las Américas, Marc Márquez demostró que no hay obstáculo que se le resista. A pesar de los sobresaltos en la pista, el piloto español logró hacerse con la victoria en el Sprint de Austin, dejando a todos boquiabiertos con su destreza y determinación.
Desde el inicio, Bagnaia le hizo frente, lanzándose como un rayo desde la sexta posición hasta colocarse primero. Pero Marc, fiel a su estilo audaz, no tardó en responder. En una batalla intensa entre ambos, superó al italiano casi sin pensarlo. Mientras tanto, su hermano Álex Márquez, que estaba haciendo una carrera excepcional, se mantenía tercero.
Un Sprint lleno de emociones
A medida que avanzaba la carrera y con temperaturas alcanzando los 40 grados sobre el asfalto, los nervios estaban a flor de piel. Marc cometió un leve error y cayó al tercer puesto tras una salvada impresionante en la curva 17. Pero nada detiene al #93; enseguida volvió a recuperar la primera plaza mientras Álex aprovechaba para dejar atrás a Pecco.
A partir de ahí, todo fue cuestión de control. Los hermanos Márquez abrieron hueco rápidamente respecto al resto del grupo. Bagnaia intentaba mantenerse cerca pero se encontraba acechado por Quartararo y otros competidores que empezaban a apretar.
La tensión aumentó cuando Mir perdió el control y se fue al suelo buscando esa codiciada cuarta plaza. Por otro lado, las Aprilia no vivieron su mejor día; Viñales tuvo que abandonar por problemas técnicos mientras Bezzecchi también enfrentaba sus propios desafíos.
A menos de dos giros para el final, Álex decidió gestionar su segunda posición sin arriesgar más ante Bagnaia. Y así llegó la gloria: Marc cruzó la meta en solitario, confirmando su dominio con cinco victorias consecutivas esta temporada. Austin sigue siendo su talismán y él lo sabe muy bien.