La temporada de MotoGP aún está en sus primeros compases y ya nos regala momentos que nos dejan con el corazón en un puño. En el Gran Premio de las Américas, celebrado en la vibrante pista de Austin, Marc Márquez, el octocampeón que siempre da que hablar, sufrió su primera caída del año. Aunque sabemos que estos contratiempos son parte del juego, verlo caer de esa manera duele.
El primer golpe nunca se olvida. Todo comenzó con un primer entrenamiento donde Franky Morbidelli demostró su dominio al marcar el mejor tiempo. Mientras tanto, Márquez intentaba encontrar su ritmo bajo unas condiciones complicadas: lluvia ligera y temperaturas frescas que rondaban los 16 grados. La pista estaba más resbaladiza que una anguila y eso no ayudó a nadie.
Una caída para recordar
En plena lucha por establecerse entre los mejores, Marc perdió el control al entrar en la curva 2 y cayó violentamente. Fue un instante aterrador; todos contuvimos la respiración mientras lo veíamos volar por los aires antes de aterrizar sobre el asfalto. Pero ahí estaba él, levantándose como si nada hubiera pasado y subiendo a su moto remolcada por una pick-up —algo realmente insólito para quienes lo conocemos.
Márquez se mostró preocupado por la estabilidad de su máquina trasera mientras sus rivales empezaban a tomar la delantera. Pecco Bagnaia no tardó en aprovecharse de este desliz y le sacó más de un segundo durante esa sesión. Y mientras algunos pilotos luchaban con sus propias caídas y problemas técnicos —como Bezzecchi— otros como Jack Miller o Fabio Quartararo brillaban entre las sombras.
Así es el motociclismo: lleno de sorpresas y emociones extremas. Hoy fue un día difícil para nuestro héroe, pero lo cierto es que siempre vuelve más fuerte. La afición espera ansiosa ver cómo se repone a este tropiezo porque sabemos que en la próxima carrera volverá a darlo todo.