En el GP de las Américas, Marc Márquez se mostraba satisfecho tras una práctica que lo vio brillar en la pista, pero no podía evitar ser crítico consigo mismo. Con su característico casco especial brillando bajo el sol de Austin, el piloto no escondía su preocupación tras una caída inesperada durante la primera sesión de libres. En una charla con DAZN, compartió sus pensamientos y dejó claro que la confianza a veces puede jugar malas pasadas.
La búsqueda de la perfección
“Las condiciones eran ideales para mí”, decía Márquez, aludiendo a los parches húmedos en la pista que le permitieron encontrarse cómodo desde el principio. Sin embargo, todo puede cambiar en un instante. “Salí demasiado confiado”, reconocía. La curva 2 lo sorprendió y experimentó un aquaplanning que lo hizo replantearse su enfoque: “Debemos seguir concentrados porque mañana será más complicado”.
A pesar del tropiezo, las sensaciones eran buenas. Comparaba esta práctica con sus recientes carreras en Argentina: “El feeling era positivo”. Pero el autocontrol es crucial; un pequeño error puede tener grandes consecuencias y eso es algo que siempre tiene presente.
Márquez también se refirió al debut de su joven pupilo Máximo Quiles. “No quiero presionarlo”, afirmaba con una sonrisa. “Es un talento español que merece tiempo para crecer”. Con esa mentalidad protectora hacia los nuevos talentos del motociclismo, dejaba claro que cada paso cuenta en este competitivo mundo.