En el emocionante mundo de la Fórmula 1, siempre hay espacio para la controversia y el debate. Ahora, después de los motores V6 e híbridos que verán la luz en 2026, la FIA ha comenzado a coquetear con la idea de traer de vuelta los añorados motores V10. Sí, esos que se fueron al olvido tras 2005 y que marcaron una época dorada en las carreras. Y aunque Fernando Alonso es uno de los pocos que ha tenido el privilegio de pilotarlos, su entusiasmo por este posible regreso parece más bien escaso.
¿Un regreso nostálgico?
Fernando Alonso lo tiene claro: «El mundo va en otra dirección». Mientras que Lewis Hamilton mira hacia el pasado con algo de anhelo, recordando el rugido imponente de aquellos V10 que hacían vibrar hasta los cimientos del circuito. Para él, ese sonido es parte fundamental de lo que hace mágica a la F1. Sin embargo, para Alonso, quien también valora la eficiencia actual y reconoce las ventajas del motor híbrido moderno –»consume un tercio de gasolina»– parece complicado imaginar un retorno a lo viejo.
Nikolas Tombazis, director técnico de monoplazas en la FIA, dejó caer esta inquietud durante una reciente charla con periodistas en Shanghái. La pregunta gira en torno a si queremos realmente regresar a un tipo diferente de motor o seguir avanzando hacia el futuro. ¿Es viable tirar por la borda lo aprendido? A día de hoy, no hay propuestas formales sobre la mesa; solo ideas flotando y conversaciones entre fabricantes.
Alonso refleja esa incertidumbre al afirmar: «Es difícil comentar algo al respecto… tenemos un gran motor ahora mismo y debemos ser conscientes del tiempo en el que vivimos». Mientras tanto, Hamilton se muestra más optimista y abierto a explorar cómo esos motores podrían coexistir con combustibles sostenibles; una mezcla entre nostalgia y modernidad.
Así están las cosas en este deporte tan apasionante: entre recuerdos ruidosos y avances tecnológicos que prometen cambiarlo todo. El debate está servido y nosotros solo podemos esperar cómo se desarrollará esta historia.