El Gran Premio de China no está siendo un día para recordar, especialmente para Carlos Sainz y el equipo Williams. Con una clasificación complicada donde el piloto español se ha visto atrapado en el puesto 13, la tensión crece a medida que se acerca la hora de la verdad. La FIA ha llamado al equipo británico a comisarios debido a un posible incumplimiento: no han entregado las imágenes que analizan la flexibilidad de sus alerones en el tiempo requerido.
Una situación delicada para Williams
En un comunicado, la Federación Internacional dejó claro que esta falta podría ser más que un simple contratiempo. Williams debe justificar su actuación antes de que ruede la acción del sábado, lo cual añade una capa más de presión a un equipo que ya tiene bastante con intentar sumar puntos en una carrera tan competitiva como esta. El temor principal es que cualquier sanción pueda costarles caro; descalificarles de la clasificación sería un golpe duro, sobre todo cuando los puntos son tan escasos y cada posición cuenta.
Sainz se encuentra lidiando también con problemas personales: aunque reconoce que su asiento no le permite estar completamente cómodo, parece que hay aspectos más graves en juego. Si bien otros equipos como McLaren están bajo el ojo crítico por sus innovaciones técnicas, hoy todos los focos apuntan a Williams y su necesidad de salir airosos ante este desafío. La flexibilidad de los alerones, uno de los nuevos caballos de batalla del reglamento actual, se ha convertido en una espada de doble filo para muchos.
A medida que nos acercamos al Gran Premio, solo queda esperar ver cómo reaccionará el equipo británico ante este tirón de orejas por parte de la FIA y si logran sortear las complicaciones para mantener su camino hacia el podio.