En el Gran Premio de Argentina, Matteo Bertelle se convirtió en el protagonista inesperado al conseguir una pole position que dejó a todos boquiabiertos. El italiano, que había tenido que pasar por la repesca, no solo demostró su talento, sino que también rompió récords, reafirmando su lugar como uno de los grandes en Moto3.
La lluvia y la estrategia del equipo
Antes de comenzar la repesca, unas ligeras gotas cayeron sobre el asfalto, creando un ambiente de incertidumbre. Los comisarios agitaban las banderas para advertir sobre la lluvia, aunque esta apenas hacía acto de presencia. Con 20 grados en el aire y 25 en la pista, la tensión era palpable. Durante la Q1, todos los ojos estaban puestos en Bertelle, quien había destrozado el récord anterior establecido por Almansa. La estrategia era clara: salir rápido para asegurar un buen tiempo antes de que el clima pudiera empeorar.
Mientras algunos pilotos enfrentaban problemas técnicos o debían cambiar neumáticos rápidamente debido a las condiciones cambiantes, Bertelle se mantenía firme en su box, confiado en su capacidad para manejar la situación. Novatos como Marcos Uriarte y Adrián Cruces demostraron astucia al seguirle de cerca. A medida que avanzaba la tanda clasificatoria, todo parecía indicar que Bertelle estaba destinado a algo grande.
Y así fue. En Q2, aún con gomas lisas y mirando al cielo con desconfianza, él supo aprovechar cada oportunidad. Con movimientos calculados y un poco de ayuda estratégica de sus compañeros, logró mejorar su tiempo hasta alcanzar ese increíble 1:46.0 que le otorgó no solo la pole position sino también un nuevo récord personal.
A medida que finalizaba la jornada y celebrábamos este triunfo sorprendente del pupilo de Tonucci del MTA, quedaba claro: Bertelle no solo había superado expectativas; había dejado claro que está aquí para quedarse. La emoción entre sus seguidores era palpable y muchos ya esperan ansiosos lo que traerá el próximo capítulo en esta emocionante temporada de Moto3.