El mundo de MotoGP está en ebullición y, como no podía ser de otra manera, los nombres que más resuenan son los de Valentino Rossi y Marc Márquez. En un reciente comentario, Paolo Campinoti, dueño del equipo Prima Pramac, dejó caer una frase que retumbó en el paddock: «La última persona que Valentino querría ver ganar es Marc Márquez». Esto no es solo una opinión; es un reflejo de la tensa relación entre estos dos gigantes del motociclismo.
Un futuro incierto para Jorge Martín
Aunque las miradas están puestas en Rossi y Márquez, la historia de este año también incluye a Jorge Martín, el joven talento al que Campinoti quería ver brillar en Ducati. Sin embargo, su decisión fue clara: «No iré al Pramac». Con esto, se cerraron las puertas para que el piloto se uniera a la escuadra italiana, mientras que su camino lo llevó a Aprilia. En cambio, Prima Pramac optó por Yamaha. Campinoti no oculta su ambición: «Es un reto grande y bonito. Yamaha no puede aceptar un papel secundario».
No obstante, el verdadero dolor para Campinoti viene al pensar en Martín, quien atraviesa un momento complicado tras sus recientes lesiones. «Jorge es un chico de oro», dice con preocupación. Y es que la suerte parece haberse desviado de su lado este año. Una mano rota aquí, un pie ahí… Es realmente desafortunado.
Mientras tanto, Campinoti reflexiona sobre su paso por Ducati y lo que significa esta nueva etapa con Yamaha: «De ser parte fundamental pasé a ser uno más entre muchos». Un cambio significativo sin duda.
Y así sigue esta historia llena de rivalidades y sueños rotos donde cada carrera nos recuerda que el motociclismo no solo se trata de velocidad; también hay mucho corazón y pasión detrás del manillar.