El automovilismo, como la vida misma, tiene sus ciclos. Hace dos décadas, Dani Sordo y Kris Meeke llegaban con una sonrisa de oreja a oreja al Mundial Júnior. Eran jóvenes, llenos de sueños y esperanzas, apoyados por leyendas como Carlos Sainz y Colin McRae. Ahora, en 2025, el destino les ha vuelto a unir en el Rally Serras de Fafe, donde las emociones han aflorado entre risas y recuerdos.
Una nueva etapa en la pista
Sordo, que compite este año con Hyundai, arranca segundo detrás del británico. A pesar de que los años han pasado y ya no tienen nada que demostrar —más allá del cariño del público portugués— se siente esa chispa de competencia amistosa en el aire. ¿Qué puede ser más emocionante que saberte querido y admirado por tu afición? El rally luso es uno de los más icónicos y este fin de semana ha dado inicio a una temporada que promete dejar huella.
No todo fue fácil; ambos pilotos han tenido sus altibajos durante el recorrido. Mientras Sordo estrenaba su nuevo Hyundai i20N Rally2 Step2, Meeke se subía al potente Toyota GR Yaris Rally2, un regreso muy esperado para él. La sorpresa llegó con la inscripción del joven talento letón Martins Sesks, quien añadía un toque generacional al evento.
A lo largo del rally, las inclemencias del tiempo también jugaron su parte: un aguacero que recordaba aquel épico duelo entre Carlos Sainz y Tommi Mäkinen en 2001 puso más emoción al ambiente. Sin embargo, un pinchazo dejó fuera a Sordo durante la segunda jornada cuando parecía tenerlo todo bajo control.
Pese a ello, nuestro piloto cántabro logró recuperarse firmando su primer scratch con su nuevo vehículo e incluso ganando la última especial bonificada. Lo importante aquí no es solo el resultado; es ese viaje emocional hacia atrás en el tiempo que ambos amigos compartieron tras terminar la carrera.
Sordo llegó luciendo un casco homenaje a aquel que llevaba hace 20 años cuando comenzó esta aventura junto a Meeke. Al finalizar el rally se abrazaron como si fuesen aquellos pipiolos dispuestos a comerse el mundo. Porque aunque hayan pasado dos décadas, hay algo que permanece intacto: la amistad forjada entre ellos sigue siendo tan fuerte como siempre.