El Gran Premio de Tailandia ha dejado a todos boquiabiertos y, sin duda, el protagonista indiscutible ha sido Marc Márquez. Ganó el Sprint, la carrera larga, se llevó la pole y logró la vuelta rápida. Pero no podemos olvidar a su hermano Álex, que también tuvo una actuación digna de mención. El piloto de Cervera subió al segundo puesto tanto el sábado como el domingo, manteniendo su posición en la parrilla.
Un espectáculo sobre dos ruedas
Las primeras vueltas de Álex fueron simplemente espectaculares; esos adelantamientos a Pecco Bagnaia dejaron a más de uno con la boca abierta. En su equipo Gresini estaban encantados con su rendimiento. Michele Masini, director deportivo del equipo, no pudo contener su alegría: “Estoy muy contento. Estos resultados nos dan una moral enorme”. Y no es para menos; después de un invierno duro, los resultados empiezan a llegar.
A medida que avanzaba la carrera, Álex demostró su temple al mantener a raya al tricampeón italiano. Masini lo describía así: “Sabíamos que Marc tenía un par de décimas más y que le valía con estar detrás. Lo importante es que Álex no cometió errores incluso yendo delante”. Y eso fue precisamente lo que hizo; resistió como un campeón.
A veces hay que pasar por momentos difíciles para crecer y este ha sido el caso del piloto catalán. “La temporada pasada fue complicada”, reconocían en su escuadra. Sin embargo, esa experiencia le ha dado madurez y serenidad en la pista. Y aunque en Gresini prefieren no hablar del título por ahora—“Nuestro objetivo es siempre hacer el máximo”—la emoción está presente tras cada carrera.
Las celebraciones en Buriram evidencian la buena relación entre los hermanos Márquez y su equipo. Marc se acercó para felicitar a Álex tras la carrera: “Es una alegría inmensa verlos en el podio”. Las palabras del mayor reflejan lo fuerte que se ha vuelto este vínculo familiar dentro del mundo del motociclismo.