La Fórmula 1, ese espectáculo lleno de adrenalina y velocidad, vuelve a hacer ajustes necesarios. Esta vez, la FIA ha decidido dar un giro significativo en su reglamento para proteger a los pilotos y asegurar que las carreras se desarrollen con total seguridad. A partir de ahora, será el director de carrera quien tenga la última palabra sobre si un coche dañado debe abandonar la pista durante un Gran Premio.
Es indiscutible que en los últimos años hemos sido testigos de situaciones peligrosas. Antes, eran los equipos quienes decidían cuándo retirarse tras un incidente. Pero esto a menudo culminaba en sanciones o multas cuando se ponía en riesgo no solo al piloto afectado, sino también a sus compañeros. Imagina estar luchando por tu vida en cada curva y ver cómo alguien sigue rodando con su monoplaza hecho trizas; eso no puede ser.
Una nueva era para la seguridad
Con esta modificación, el director de carrera podrá ordenar que cualquier equipo retire su coche si presenta daños graves que puedan poner en peligro la integridad del piloto o del resto de competidores. Un claro ejemplo ocurrió durante el Gran Premio de Canadá 2024: Checo Pérez, tras un roce con Pierre Gasly, dejó caer piezas por la pista antes de finalmente decidir entrar a boxes y abandonar la carrera. La FIA no dudó en imponerle una sanción por comprometer la seguridad del resto.
El nuevo artículo (n. 26.10) establece claramente que “cualquier piloto cuyo coche presente daños significativos deberá abandonar la pista tan pronto como sea seguro hacerlo”. Esto significa que ya no habrá más excusas ni decisiones discutibles sobre el estado del monoplaza; es una medida directa hacia una competición más responsable y segura.
No cabe duda de que estos cambios son bienvenidos, pero también nos hacen reflexionar sobre lo vital que es priorizar siempre la vida sobre cualquier trofeo o victoria en el asfalto.