En el caluroso Gran Premio de Tailandia, José Antonio Rueda demostró una vez más su talento al alzarse con la victoria en Moto3. Con temperaturas que alcanzaron los 36 grados y un asfalto abrasador de hasta 56, el sevillano tuvo que lidiar no solo con sus rivales, sino también con un clima que ponía a prueba hasta las mejores máquinas.
Desde el inicio, Rueda mostró su determinación. Salió disparado desde la pole position y tomó la delantera en la primera curva, pero no tardó mucho en verse presionado por el italiano Bertelle, quien lo superó momentáneamente tras una frenada magistral. Sin embargo, Rueda no se rindió y pronto recuperó su posición para cruzar primero la línea de meta en el primer paso.
Una carrera llena de emociones y giros inesperados
La batalla por los primeros lugares fue intensa. Mientras Rueda luchaba por mantener su liderazgo, otros pilotos como David Muñoz intentaban escalar posiciones rápidamente. A pesar de algunas caídas dolorosas -como las de Buasri y Perrone-, la emoción se mantenía alta entre los aficionados.
A medida que avanzaba la carrera, los incidentes eran constantes: Muñoz se enfrentó a una sanción después de un toque desafortunado y sufrió un accidente que lo dejó fuera de combate. Esto permitió a Rueda aumentar su ventaja, mientras otros competidores como Adrián Fernández, Carpe, y Piqueras luchaban encarnizadamente por alcanzar un puesto en el podio.
A falta de pocas vueltas para terminar, el joven piloto español ya tenía casi asegurada su victoria; sólo un error podría arruinarlo todo. Y así fue: cuando Kelso cometió un error justo antes de entrar a meta, el camino quedó despejado para que Rueda disfrutara del triunfo. Finalmente cruzó la línea como campeón por segunda vez esta temporada.
Con esta victoria en Buriram, Rueda se convierte en líder del campeonato por primera vez en su vida; una hazaña que refleja su esfuerzo y dedicación en cada carrera. Sin duda alguna, este chaval está llamado a dejar huella en el mundo del motociclismo.