En el corazón del desierto de Qatar, donde la velocidad se mide en kilómetros y adrenalina, Miguel Molina ha dejado claro que su ambición no conoce límites. En una charla reciente con MARCA, el piloto catalán compartió sus esperanzas y expectativas tras un prometedor inicio de temporada para Ferrari en el Mundial de Resistencia. Con un tono decidido, Molina afirmó: «Buscamos ser competitivos en todas las pistas«.
Un comienzo histórico para Ferrari
Tras conquistar su segunda victoria en el WEC, junto a sus compañeros Fuoco y Nielsen, el equipo italiano ha lanzado un mensaje claro al resto de competidores: están aquí para ganar. Después de años luchando por hacer frente a otros fabricantes, esta vez han logrado un triplete histórico que, según Molina, es la prueba palpable del trabajo duro realizado durante el invierno tanto en Maranello como en el simulador. «Este resultado nos motiva a seguir trabajando», añade con entusiasmo.
Aunque Qatar era considerado un circuito complicado para los italianos en ediciones pasadas, esta vez han demostrado que han mejorado significativamente. «El año pasado tuvimos dificultades aquí, pero este triunfo dice mucho sobre nuestro progreso», reflexiona Miguel. Ahora más que nunca tienen claro su objetivo: mantener esa consistencia necesaria para estar siempre arriba.
No obstante, la competencia es feroz. Aunque hasta ahora no se ha visto a ningún rival capaz de plantarle cara a Ferrari, Molina reconoce que otros equipos están dando pasos importantes hacia adelante. “La categoría se está volviendo cada vez más complicada; marcas como BMW y Toyota son peligrosas”, asegura.
Con la próxima carrera en Imola a la vista, donde esperan repetir la buena actuación del año pasado ante sus seguidores locales –los tifossi–, los pilotos saben que deben estar preparados para cualquier desafío. Recordando los errores del pasado cuando llegó la lluvia inesperada, Molina enfatiza lo crucial que será aprender y adaptarse rápidamente.