El Gran Premio de Tailandia fue el escenario perfecto para que Marc Márquez volviera a brillar. Después de un recorrido lleno de altibajos y un parón que parecía eterno, el piloto de Cervera ha conseguido alzarse nuevamente con la victoria. «Estoy feliz, relajado, me salen las cosas», confesó emocionado tras cruzar la meta en primer lugar.
Un camino lleno de retos
La última vez que Márquez se subió a lo más alto del podio fue el 1 de septiembre de 2024, en el Gran Premio de Aragón. Tras 1.043 días sin victorias, dominó la carrera como solo él sabe hacer, dejando atrás a rivales como Jorge Martín y Pedro Acosta. Una semana después, volvió a demostrar su calidad en San Marino, donde la lluvia no fue obstáculo para que superara a Pecco Bagnaia y se llevara su segunda victoria consecutiva.
A pesar de las dificultades que enfrentó en Australia, donde tuvo una salida complicada el 20 de octubre del año pasado, Márquez logró realizar una remontada increíble y finalizar primero. Desde entonces hasta su reciente triunfo en Tailandia han pasado 131 días cargados de preparación y mucha determinación por parte del campeón.
El cambio a Ducati ha sido vital para su resurgimiento. Tras años luchando con Honda, este nuevo equipo le ofrece una máquina competitiva que se adapta perfectamente a su estilo agresivo y preciso. Así es como Marc ha conseguido volver a ser quien siempre ha sido: un auténtico guerrero sobre dos ruedas.