El Gran Premio de Tailandia ha sido el escenario perfecto para que Manu González deje huella. El piloto madrileño, quien ha cambiado de equipo recientemente, se ha sentido como en casa y ha logrado una impresionante pole en Buriram. Con temperaturas que alcanzaban los 35 grados y un asfalto abrasador, Manu ha superado a un desafiante Vietti y a un valiente Arón Canet, que a pesar de sus lesiones no se rinde.
Un día de emociones intensas
A lo largo de la Q1, muchos esperábamos ver a ciertos pilotos más arriba, como Vietti o Darryn Binder, pero la competencia fue feroz. Mientras tanto, algunos novatos como David Alonso se batían el cobre por hacerse un nombre. Fue emocionante ver cómo los pilotos salían todos juntos detrás de Vietti, buscando su rueda para aprovechar cada milésima.
Sin embargo, todo cambió en la Q2 cuando Manu tomó las riendas. A pesar del dolor que arrastra Canet por una caída previa, su determinación brilló con fuerza. Y entonces llegó el momento clave: Manu González lanzó su ataque final y consiguió el tiempo más rápido justo cuando todo parecía decidirse entre él y Vietti. Al final, solo le faltaron 36 milésimas para ser superado.
Esta pole representa mucho más que un simple puesto en la parrilla; es el reflejo del trabajo duro y la perseverancia de Manu. Es su segunda vez consiguiendo una pole mundialista tras Portimao 2024, lo que sin duda marca un nuevo capítulo en su carrera dentro del Intact Dynabolt. Sin duda alguna, este joven talento nos va a dar muchas alegrías esta temporada.