En el vibrante mundo del motociclismo, donde la adrenalina y la pasión se entrelazan, encontramos a Joan Mulet. Este técnico mallorquín, nacido en Palma en 1989, se ha hecho un hueco en el equipo SIC58 Squadra Corse, bajo la atenta mirada de Paolo Simoncelli, padre del inolvidable Marco. Pero más allá de los nombres conocidos como Joan Mir e Izan Guevara, Mulet representa a una Mallorca que también quiere dejar su huella en el Campeonato del Mundo.
Un viaje lleno de pasión y dedicación
Formado como ingeniero mecánico en Elche, Joan está a punto de embarcarse en su segunda temporada en Moto3. Su camino no ha sido fácil; ha pasado casi diez años sumergido en el FIM JuniorGP y diversas categorías que le han forjado para este gran salto. «Estuve años buscando una oportunidad», confiesa con una mezcla de nostalgia y determinación. Y cuando recibió la llamada del SIC58, no lo dudó ni un instante.
«Me hacía ilusión llegar a MotoGP», añade emocionado. Para él, cada carrera es una aventura por conocer nuevos circuitos y personas apasionadas por las motos. Desde su infancia frente al televisor hasta tener su propia moto de competición, la afición por las dos ruedas siempre le ha acompañado.
A día de hoy, tiene la responsabilidad sobre la evolución de la moto de Stefano Nepa, un joven piloto italiano que busca posicionarse entre los mejores. Su meta es clara: «Hacer la moto lo más rápida posible y luchar por el Top 5 en cada Gran Premio».
Las carreras tienen un sabor especial para Joan; Jerez es uno de esos lugares mágicos por su ambiente único e historia rica. Pero no se queda ahí: Australia también le robó el corazón con su impresionante circuito y cómo viven allí la cultura del motociclismo.
A través del box del SIC58, Mulet se convierte en un embajador mallorquín dentro del Mundial, donde ya han estado rodando en Portimao y Jerez antes de partir hacia Tailandia para dar inicio a esta emocionante temporada el próximo 2 de marzo. Con él al volante detrás de escena, estamos seguros que habrá mucho más que contar.