La vida de un piloto nunca es monótona, y Raúl Fernández puede dar fe de ello. Justo cuando comenzaba su aventura en Sepang, una caída inesperada cambió el rumbo de sus planes. Con la adrenalina aún corriendo por sus venas y con el dolor a cuestas, Raúl ya está en Buriram, preparado para afrontar los próximos retos. «Tuve suerte, fue uno de los accidentes más grandes de mi vida», confiesa con una mezcla de alivio y preocupación.
Un regreso rápido y decisivo
El joven madrileño se vio obligado a regresar a España tras fracturarse el quinto metacarpiano de su mano izquierda y sufrir otra fractura en su pie durante esa desafortunada jornada en Malasia. Pero no hay tiempo que perder; menos de 24 horas después del accidente ya estaba siendo intervenido por el doctor Xavier Mir en Barcelona. «Gracias a él estoy aquí hoy», reconoce Raúl, quien muestra su gratitud hacia quienes le ayudaron en ese momento crítico.
A pesar del dolor que aún siente, especialmente en su pie y espalda, no se deja llevar por la adversidad. «No voy a pensar en los tiempos, sólo quiero conocer mejor la moto y preparar algo bueno para la carrera», afirma decidido. Este test es crucial tanto para él como para el equipo Aprilia; necesitan rodar y recopilar información valiosa para la temporada que está por venir.
Así que aquí está Raúl Fernández, con la mirada puesta en el futuro, listo para subirse nuevamente a la moto y demostrar que las caídas son solo parte del camino hacia el éxito.