Parece que el Tottenham ha decidido tocar fondo y, de qué manera. Tras la aplastante derrota ante el Sunderland y el golpe bajo que les propinó el West Ham, los ‘Spurs’ se encuentran en una situación crítica, ocupando por primera vez en más de una década los temidos puestos de descenso. Si nos remontamos a agosto de 2015, es difícil imaginar que volveríamos a ver a este club en tal estado. Pero aquí estamos, con solo seis jornadas por delante y un futuro incierto.
Un momento desgarrador
La imagen del capitán Micky van de Ven llorando tras desviar un tiro que terminó en gol rival habla más que mil palabras. No hay duda de que la presión está empezando a hacer mella. Desde la llegada de Roberto de Zerbi, las cosas no han mejorado; antes pasaron por las manos de Thomas Frank e Igor Tudor, quien estuvo solo 43 días al mando. La racha es inquietante: llevan 14 partidos sin ganar en Premier League, acumulando cinco empates y nueve derrotas. Para encontrar su última victoria tenemos que retroceder hasta el 28 de diciembre contra el Crystal Palace.
A día de hoy, con apenas cinco puntos en su haber, son uno de los equipos más débiles entre las grandes ligas europeas. Y eso no es todo; están sufriendo una plaga de lesiones que complica aún más las cosas para De Zerbi y sus chicos.
Los antiguos fantasmas vuelven a atormentar a un club que ya había logrado esconder sus problemas tras ganar la Europa League hace un año. Pero ahora la situación parece insostenible. Jamie Carragher no se lo cree: «Parece que el Tottenham va a descender» mientras Gary Neville intenta aferrarse al optimismo recordando tiempos recientes donde competían en lo más alto.
No obstante, Jamie O’Hara es mucho más pesimista: «No veo nada en este equipo que justifique su permanencia… les falta garra y calidad». Es momento para los ‘Spurs’ de recordar su lema: ‘to dare is to do’, porque la amenaza del descenso está tan cerca como nunca.

